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Octavo encuentro del Curso La dirección de la cura


“Las formaciones delirantes de los enfermos me aparecen como unos equivalentes

de las construcciones que nosotros edificamos en los tratamientos analíticos.”

S. Freud, Construcciones en análisis


“En el discurso analítico ustedes suponen que el sujeto del inconsciente sabe leer. Y no es otra cosa todo ese asunto del inconsciente. No sólo suponen que sabe leer, suponen también que puede aprender a leer. Pero sucede entonces que lo que le enseñan a leer no tiene absolutamente nada que ver con lo que ustedes de ello pueden escribir.”

J. Lacan, Seminario XX



​La construcción de un caso. Los tres tipos de "construcción".


En anteriores reuniones hemos tendido a reducir el área de estudio para centrarnos en lo que más nos interesaba, esta vez vamos a empezar al revés, entendiendo la construcción del caso en un sentido más amplio, no sólo la destinada a una presentación clínica, también las construcciones que hace el paciente y las que hacemos para orientarnos, en cada momento de una cura. Esto nos lleva a un primer cuestionamiento, fijaros que lo que sentimos como la necesidad de una guía no es motivo suficiente para justificarla. Habla de nuestra posición, de cómo respondemos a una dificultad, habla de nuestro encuentro con lo que excede el ordenamiento simbólico, de nuestra impotencia. Nos alerta del peligro que supondría obturar lo que es precisamente el núcleo de nuestro trabajo, el problema de lo real. Es preciso tener en cuenta estas cuestiones previas porque de lo contrario estaríamos a la merced de las leyes que establecen los discursos, de su tendencia a hacer todo comprensible, expulsando o limando lo que no encaja en una supuesta buena construcción. Si tal fuera el caso, la construcción, por necesaria que pudiera parecernos, no estaría justificada. Al contrario, deberíamos entonces hacernos eco de la necesidad contraria, la deconstrucción de los discursos, y poner el acento en lo que tenemos que desmontar para acceder a algo más verdadero que el relato. Por esa vía denunciaríamos como ilusoria toda aspiración a acceder a una verdad, no se sabe bien desde qué lugar inmaculado… pero, ¿qué nos quedaría?, ¿podemos conformarnos con la crítica? Como veis, siendo la crítica necesaria, no nos responde a lo principal. Falta todavía dar otro paso. ¿Por qué mantener en la práctica analítica la necesidad de las construcciones? ¿No desatendemos así el justificado recelo hacia ellas, y no sólo por parte de los discursos deconstructivos de la época, sino también por parte del mismo psicoanálisis, orientado, según decimos, hacia lo real? ¿Cómo contamos lo real?


La salida a este embrollo se nos presenta de una manera un tanto paradójica: es porque admitimos que siempre tratamos lo real mediante construcciones que éstas se justifican. Ciertamente, no somos nosotros quienes lo hacemos en primer lugar, es el analizante, y los analistas trabajamos con ese fruto del inconsciente. Leemos en él las construcciones del paciente, que son a un tiempo sus condiciones de goce y sus respuestas a lo real. ¿Qué otra cosa es la neurosis, la psicosis y la perversión, sino distintos tipos de construcción? Cuando decimos que las estructuras clínicas son modos de defensa frente a lo real, ¿de qué se trata en realidad sino de respuestas del sujeto, de interpretaciones del goce del Otro en donde quedan ancladas, aunque un poco más ocultas, las formas de goce del sujeto? En la lista de construcciones del sujeto incluimos el síntoma, el fantasma, el sinthome, e incluso el inconsciente mismo. Intentemos dar un paso más: toda construcción es en sí misma un tratamiento de lo real por medio de lo simbólico; bien, de acuerdo, pero hay que añadir también que no por ello evacúa lo real en juego. Entonces, sabiendo que nuestra respuesta pasa por ser también una construcción, ¿cuál sería la mejor, la que tendría en cuenta la insubordinación a lo simbólico que ofrece siempre lo real?, ¿en qué consistiría un tratamiento así orientado? Y, a continuación, ¿cuál es la lógica que leemos y transmitimos de él? y ¿cómo la presentamos en un caso?...

MATRÍCULA

La matrícula del curso completo será de 120 euros, abonados al inicio del mismo.

Una vez iniciado el curso, los interesados en asistir a clases sueltas también podrán hacerlo, abonando 20 euros por clase.

No obstante, dada la extensión y linealidad del programa, recomendamos una asistencia continuada.​

INSCRIPCIÓN

Para inscribirse en el curso 2021-2022 La dirección de la cura basta con dejar tus datos en el formulario del final de la página de este enlace curso-2021-2022, y te contestaremos lo antes posible con toda la información actualizada.

Para expresar alguna duda o comentario también puedes enviarnos un correo a enlazo-psi@hotmail.com

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