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Cuarto encuentro del Curso La dirección de la cura


Si Freud aportó algo es eso. Que los síntomas tienen un sentido y que sólo se interpretan correctamente –correctamente quiere decir que el sujeto deje caer alguno de sus cabos– en función de sus primeras experiencias, a saber, en la medida en que encuentre lo que hoy llamaré, por no poder decir al respecto nada más ni nada mejor, la realidad sexual.

J. Lacan, Conferencia en Ginebra



​La puesta en forma del síntoma y su relación con el fantasma.


Dedicamos la clase anterior a la doble lógica que nos orienta en la clínica, el deseo y el goce, que ordenábamos finalmente desde el aforismo lacaniano No hay relación sexual. El resultado era una articulación a partir del estudio separado de ambas perspectivas, que nos permite un trabajo diferenciado, pero en absoluto excluyente. Respetábamos así el principio freudiano que preside todo análisis, que es, como la palabra analizar indica, separar los procesos para distinguir el detalle de lo que ocurre. Vimos también que la clave de la lógica del deseo se encontraba en la respuesta del sujeto al deseo del Otro, que se produce en el momento en que se confronta con lo que el otro de referencia ha hecho con la falta. Es cuando se abre ese enigma angustioso que el sujeto ha de responder con una ubicación que dé cuenta de su lugar en el mundo, un lugar que le proteja ante el deseo del Otro. En la medida en que pueda articularlo con una fórmula que le dé un cierto dominio de la situación habrá construido lo que llamamos su fantasma, o al menos la piedra basal del mismo. Hoy volveremos a ello, pero desde otra perspectiva. Para ello nos detendremos antes en lo más concreto que se nos presenta en la clínica, el síntoma, viendo primero su recorrido en la cura, para acabar en la articulación que tiene con el fantasma. Una diferenciación teórica que se ha convertido en clásica, pero que no debemos olvidar que trata de responder a la más esencial de las preguntas que nos hacemos en la clínica: qué le ocurre al paciente, esto es, dónde está su conflicto y cuál es su participación en él.


Empezaremos, pues, con el síntoma, del que siempre se ha destacado en primer lugar su dimensión significante, el síntoma-metáfora, aunque ya vimos que tanto en Freud como en Lacan el estudio de su dimensión de goce, el síntoma-letra de goce, va a ser lo que finalmente diga su verdad. Freud decía que en el síntoma siempre hay, por encubierta que esté, satisfacción pulsional. Lacan, por su parte, tras analizar en los años 50 el síntoma como metáfora, en la línea del resto de las formaciones del inconsciente (estructurado como un lenguaje), enseguida apuntó al goce como la verdad del síntoma. Ambos lo hacían desde las complicaciones surgidas en la clínica, y para dar cuenta de la dificultad de la principal herramienta, la interpretación. Lacan lo dice claramente cuando compara en el Seminario 10 el síntoma con el acting out, señalando que, al contrario que éste, el síntoma no llama a la interpretación, porque una cosa es escuchar y señalar las articulaciones significantes que han dado origen al síntoma y otra bien distinta es que el paciente-analizante haya alterado su régimen de goce. La ganancia de saber que el análisis persigue está supeditada a la modificación del goce, el saber por el saber no nos interesa...

MATRÍCULA

La matrícula del curso completo será de 120 euros, abonados al inicio del mismo.

Una vez iniciado el curso, los interesados en asistir a clases sueltas también podrán hacerlo, abonando 20 euros por clase.

No obstante, dada la extensión y linealidad del programa, recomendamos una asistencia continuada.​

INSCRIPCIÓN

Para inscribirse en el curso 2021-2022 La dirección de la cura basta con dejar tus datos en el formulario del final de la página de este enlace curso-2021-2022, y te contestaremos lo antes posible con toda la información actualizada.

Para expresar alguna duda o comentario también puedes enviarnos un correo a enlazo-psi@hotmail.com

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